El «vino de la costa»

Por Francisco Aloia, sommelier. Vitivinicultura de Buenos Aires.

Imagen 1. Vinos elaborados por la Cooperativa de la Costa de Berisso.

El «vino de la costa», característico de los partidos de Avellaneda y Berisso, se elabora con la variedad isabella -también conocida como uva «chinche»- que no es de la familia Vitis Vinífera, sino de la familia de vides americanas Vitis Labrusca. Y he aquí la discordia: para la legislación del INV (Instituto Nacional de Vitivinicultura), solo puede llamarse vino a los productos elaborados con “uvas provenientes de la especie Vitis Vinífera L.”, según una resolución del año 1992. Y va más allá en la restricción, prohibiendo en 2010 el ingreso de variedades no viníferas a establecimientos vitivinícolas.

Pero en 2013 y luego de la gestión ante la presidente (en ese entonces C.F. de Kirchner) de varios viñateros comandados por Osvaldo Paissan (cuarta generación de una familia de inmigrantes con unos 150 años de tradición vinícola en la zona) junto a la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y el municipio de Berisso, finalmente el INV publica una nueva resolución en la que dictamina en su primer artículo:

“Considérese excepcionalmente a la bebida elaborada con Vitis Labrusca variedad Isabella, en el Albardón Costero de los Partidos de Berisso y Avellaneda de la Provincia de BUENOS AIRES, como un producto tradicional típico de la región, denominándose “VINO DE LA COSTA”.

Y continúa en su segundo artículo:

“A los efectos de las registraciones en los sistemas informáticos del INSTITUTO NACIONAL DE VITIVINICULTURA (INV), tales productos serán encuadrados en la categoría de “VINO REGIONAL”.

El INV considera en la resolución que la elaboración de este vino representa una alternativa de desarrollo para la población local y es generadora de fuentes de trabajo que mejoran las posibilidades de permanencia en el medio productivo, evitando el desarraigo. De esta manera, se vuelven a inscribir ante dicho organismo 26 viñedos plantados con esta variedad no vinífera, que hoy cubren 19,5 hectáreas en Berisso y 3,8 en Avellaneda y producen no más de 35.000 litros por año en su conjunto. Cada productor no puede superar los 4.000 litros anuales por tratarse de elaboradores de vino casero. La exportación de estos vinos se encuentra prohibida.

La controversia

Luego de la resolución del 2013, el INV buscó sumar algunos objetivos a futuro para acallar las protestas que seguramente llegarían desde el sector cuyano: reconvertir las hectáreas de Vitis Labrusca en Vitis Vinífera L. y direccionar la producción hacia la elaboración de jugo de uva u otros productos que resulten de su implementación. Productores de Colonia Caroya (Córdoba), lograron exportar exitosamente a Taiwán, jugo de uva proveniente de vides isabella. No obstante esto, varias entidades vitivinícolas de Mendoza y San Juan manifestaron su descontento e iniciaron acciones legales contra el INV y su presidente, acciones que al momento no prosperaron.

A la fecha, ninguno de los objetivos propuestos por el INV en 2013 se llevó a cabo. Según los productores del vino de la costa, no solo no se llevó a cabo la reconversión, sino que es imposible de implementar, puesto que no existe variedad vinífera que soporte las condiciones climáticas de la zona, ni las constantes crecidas del río, que inundan los viñedos, en algunos casos hasta el metro de altura. Osvaldo Paissan, comenta que cambiar a variedades viníferas “sería como perder la identidad o cambiar el apellido”. Y en cuanto al direccionamiento de la producción, continúa Paissan, agrega que “de producir jugo o mosto, como el INV les propone, no lo podrían vender en el país, los productores solo sabemos hacer vino”.

Según algunos profesionales del vino, como el enólogo Ángel Mendoza, a la controversia productiva se le suma el peligro latente de la formación, por encima de niveles aceptables, de alcohol metílico o metanol en caldos elaborados con la uva isabella, debido al elevado contenido de pectinas que presenta esta variedad. Este enólogo, le encuentra otra arista negativa a la cuestión, opinando que la apertura indiscriminada a la elaboración de vinos artesanales y caseros “conspira, atenta y bastardea” al proceso de la industria. Agrega que los brebajes elaborados con la uva chinche son intomables, con una acidez insoportable, muy bajo tenor alcohólico, que fueron dejados de lado por los consumidores argentinos hace años. Por último opina que la Argentina se viene mostrando al mundo como productora de vinos elaborados con Vitis Vinífera, de gran calidad enológica y que hechos como esta resolución pueden ocasionar un escándalo internacional.

Reseña histórica

La variedad isabella, como otras de la familia de vides americanas Vitis Labrusca, fue introducida en Europa desde América del Norte a mediados del siglo XIX, para ser utilizada como portainjertos de variedades de Vitis Vinífera ante la aparición del insecto filoxera, parásito de la vid, que casi extermina los viñedos europeos. Las vides americanas mostraron mayor resistencia al ataque de este insecto, que también tiene un origen americano.

Pero ocurrió que en varias zonas de Austria, Suiza e Italia, se comenzaron a elaborar vinos directamente con la isabella, sin injertarle ninguna uva vinífera. La región italiana de Friuli-Venezia Giulia fue una de estas regiones, donde se la llamó uva «fragola» o uva «fresa» y «fragolino» al vino elaborado con estas uvas. Hacia el año 1880, los inmigrantes friulanos llegados al puerto de Buenos Aires trajeron consigo los primeros esquejes que se plantaron en quintas de las zonas costeras desde Avellaneda hasta Berisso, siendo las únicas vides que sobrevivían al clima húmedo reinante. Muchos de los inmigrantes friulanos siguieron su viaje hasta la localidad cordobesa de Colonia Caroya, donde la Isabella fue llamada «frambua», por las notas a frambuesa que desprendían sus vinos. En esa región, los vinos así llamados alcanzaron gran difusión hasta mediados de la década de 1960. Todavía hoy día se comercializan vinos Frambua secos y amables.

El vino de la Costa de Buenos Aires, alcanzó hacia 1954 la producción de 1.000.000 de
litros provenientes de 22 bodegas habilitadas, en tanto que la mayor superficie plantada se registra en 1936 con 387 hectáreas, según el Censo Nacional de Vino de ese año. Se
comercializaba sobre todo entre los trabajadores de los frigoríficos y astilleros apostados en la zona. Era un vino de consumo netamente popular, que llegó a ser consumido en los
barrios más humildes de Buenos Aires y en muchos distritos cercanos.

La invasión de vinos cuyanos de precios más económicos y más acordes a paladares cada
vez más exigentes, las inclemencias del tiempo como las grandes crecidas del río y la
migración de la población rural a las ciudades de La Plata y Buenos Aires, fueron los
factores que atentaron contra la producción de estos vinos y la consiguiente casi
desaparición de los viñedos: en 1998 se registra la menor superficie histórica, con 6
hectáreas. Desde ese año, se observa un tibio crecimiento de la superficie que, como
veremos en el siguiente punto, alcanza actualmente la veintena de hectáreas.

La variedad isabella en Argentina y en el mundo

El siguiente gráfico, no muestra como la cepa en cuestión, no solo se vinifica en
Buenos Aires, donde se encuentra plantado el 34% del total país. En la localidad de Colonia Caroya, provincia de Córdoba, existen 42,5 hectáreas plantadas de esta variedad,
representando el 63% del país. Como vimos en el apartado anterior, por estos pagos, a la
isabella se la conoce como frambua y con ella se elaboran varios tipos de vinos entre secos y dulces, clásicos de esta localidad cordobesa -imagen 2-. El 3% restante del país, se encuentra plantado en viñedos experimentales ubicados en la provincia de Misiones.

Imagen 2. Vinos elaborados con la variedad frambua,
procedentes de Colonia Caroya, Córdoba.
Imagen 3. Vinos elaborados con la variedad
Fragola, procedentes de Italia y Austria.

Como vimos anteriormente, en el norte de Italia se elabora con la variedad isabella el vino fragolino -imagen 3-, el cual tiene prohibida su comercialización pero no su producción, por eso también se lo llama el vino prohibido. En Austria este mismo vino se lo conoce como Uhudler y luego de estar prohibida su elaboración durante la década de 1990, hoy puede comercializarse dentro de Austria en ocho comunidades de la región de Burgenland. Mientras tanto, en Francia, España y Portugal, está vedada la elaboración de vinos con vides que no sean viníferas.

En Sudamérica, esta variedad también tiene su historia y presente –imagen 4-. Del lado del océano Pacífico, la uva isabella va camino a convertirse nada menos que en la cepa insignia de Colombia, siendo el Valle del Cauca, en los alrededores de la ciudad de Cali, la región de referencia. Más al sur, en Perú, la isabella es conocida como «borgoña» y su destino principal es la elaboración de vinos dulces. La región de referencia aquí es el Valle de Cañete, unos 180 km al sur de Lima y el principal productor de los vinos borgoña es la bodega Tabernero.

Mientras tanto del lado del Atlántico, en el interior del Uruguay persisten viñedos de la variedad «frutilla», como se conoce aquí a la isabella. Estos viñedos representan al 2018 un 1,2% de la superficie total plantada del país, porcentaje que viene en disminución año tras año, producto de la campaña promulgada por el Instituto Nacional de Vitivinicultura de Uruguay (INAVI) para la reconversión hacia vides viníferas. El estado de Rio Grande do Sul, Brasil, es el estado más importante en cuanto a su producción vitivinícola, con un 85% en la participación del país. Al año 2015, la superficie plantada de la variedad «isabel» -como se conoce aquí a la isabella- plantada en ese estado representó el 26% de la superficie de viñedo de ese estado, con 10.522 hectáreas plantadas.

Imagen 4. Vinos elaborados con la variedad isabella, llamada también borgoña, frutilla o isabel, procedentes de Colombia, Perú, Uruguay y Brasil

La Cooperativa de la Costa (Berisso)

Con la promoción de la Secretaría de Producción del municipio y el asesoramiento técnico de la Facultad de Ciencias Agrónomas y Forestales de la UNLP e instituciones del INTA, se conformó la Cooperativa de la Costa en el año 2003 y es la agrupación de viñateros de referencia de estos tipos de vinos. Nuclea tanto a productores familiares locales como a personal técnico que brinda asesoramiento en la producción. La sede de la Cooperativa, que alberga la bodega, se terminó de construir recientemente sobre terrenos cedidos por el municipio.

La línea de productos de la Cooperativa se compone de vinos tranquilos tintos, rosados y blancos jóvenes, secos y dulces, todos elaborados con la variedad isabella, hasta un espumante Extra Brut que no se vinifica todos los años, pues tienen prioridad los vinos tranquilos -imagen 1-.

La Fiesta del Vino de la Costa

Todos los años, durante los primeros días del mes de julio, se realiza en la localidad de Berisso la Fiesta del Vino de la Costa. En el evento se exponen en más de 120 stands diversos productos gastronómicos y artesanías, pero las estrellas de la fiesta son los vinos regionales producidos con uva Isabella por los viñateros de toda región costera del Río de la Plata, desde Avellaneda hasta Magdalena. Además, durante los tres días que dura la fiesta, se realizan espectáculos artísticos, charlas de gastronomía y muestras de distintas colectividades locales y extranjeras y centros tradicionalistas.

Viñateros expositores durante la Fiesta del Vino de la Costa en su edición 2017.

Durante el desarrollo del evento, que ya cuenta con 18 ediciones y unos 80.000 visitantes anuales, se premian en concursos los vinos catalogados en las categorías blancos, rosados, tintos dulces y tintos secos. También se premian en concurso unos curiosos “vinos” elaborados con ciruelas. Exponen viñateros de fincas como las de Don Pedro, De Simone, Familia Murgia, Don Renzo, Del Monte y de la más importante de ellas, la Cooperativa de la Costa, que agrupa como vimos en el apartado anterior a diecisiete productores de Berisso.

¿Interesante, no? Espero les haya gustado el artículo y los invito (si no lo han hecho ya) a probar estos vinos para poder formar una opinión propia al respecto.

¡Salud amig@s!

Publicado por Fran

Sommelier de cabecera. Historiador del vino y su cultura.

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